PUNTAJE
3/5Recomendado

THE PUNISHER es la sexta serie del universo ¿seriemático? de Marvel.  Desde su comienzo  auspicioso con la excelente primera temporada de DAREDEVIL, han mantenido una fórmula narrativa similar, que ha producido series de calidades variables (de DAREDEVIL para abajo, hasta la nefasta IRON FIST, o la aburrida y decepcionante THE DEFENDERS).  Cada serie nos presenta una nueva parte de la New York marvelita: los negociados turbios de obras públicas del Hell’s Kitchen de Matt Murdock, el Harlem donde se entretejen mafia y política de Luke Cage, las calles noir por las que Jessica Jones se mueve encapuchada y el núcleo ultracapitalista de edificios monumentales y departamentos lujosos en el que penetra Danny Rand luego de su vuelta de K’un-Lun. Minimapas que conforman, cual supermario de la televisión, un overworld que es sin embargo una pequeña pieza en el inmenso ‘Cinematic Universe’ de Marvel.

Con la serie encabezada por Steve Lightfoot se agrega, a la heterogeneidad de estilos cinematográficos ya existente, una suerte de drama criminal que se asocia al filme bélico y al thriller de espionaje web, el cual vuelve a ser relevante luego de hechos tales como WikiLeaks y, sobre todo, las revelaciones del ex agente de la NSA, Edward Snowden, quien parece influenciar fuertemente a uno de los personajes centrales de THE PUNISHER. Por otro lado, la serie hace presente también el tema de los veteranos y su dificultad a la hora de reinsertarse en la sociedad: esta es, me atrevo a decir, la serie más pesada en cuanto a contenido dramático/trágico que ha sacado hasta este momento la empresa norteamericana.

El antihéroe de turno es el ex marine Frank Castle, un personaje cuya fuerza narrativa surge de un problema simple (he ahí su potencia y también su limitación): la búsqueda de venganza por su familia asesinada. A esto se le agrega otra propiedad psicológica, ausente en el tratamiento del personaje que lleva adelante la película de 2004 dirigida por Jonathan Hensleigh, marcada por el trauma de la guerra, que permite algunas incursiones innovadoras en la mente de este individuo que coquetea con el psicopatismo (tal como es pintado por Hollywood). Esto se lleva adelante a través de la comparación y el contraste, conformándose de esta manera los momentos más interesantes y las imágenes más memorables de la totalidad de los trece capítulos. El conflicto del personaje, de tratar de discernir si su camino lo lleva hacia la redención o hacia una perdición más definitiva, se proyecta en otro del espectador: ¿debemos estar a favor o en contra de Frank, otro sujeto roto y delirante pero que mantiene ciertos códigos éticos aún en su mundo de miseria humana?

Frank mata. No es como los demás héroes de Nueva York. Él trae a la mesa la discusión por la legitimidad de la portación de armas y de la justicia por mano propia, que gira alrededor de la segunda enmienda de la constitución norteamericana. Ya habiéndose presentado en la segunda temporada de DAREDEVIL, acompañando al castigador en su debut en el universo de Marvel, este conflicto es otro de los grandes pilares de THE PUNISHER. Aquí, la antítesis de Frank no es ya Matt, sino que se distribuye en varios personajes, pero aun así se mantiene. La serie, por su lado, va y vuelve entre la justificación de la violencia de su protagonista y el uso de las armas (cayendo en la construcción de una maldad maniquea en algunos de los malos y evitando a tiros situaciones trágicas) y su condena (pues el ‘ojo por ojo’ lleva a la deshumanización de las relaciones humanas, y además, el camino del castigador es hacia la liberación de la vida-como-guerra, del asesinato como modo de lidiar con las cosas).

A través de esta exploración, Marvel agrega un condimento nuevo a sus estructuras usuales de diálogos didácticos que describen los conflictos de los personajes y dialécticas entre pasado y presente marcadas por flashbacks. Se anima y muestra su cara más desatada, más intensa y también, más gore hasta el momento. Sin embargo, existen, en orden de sostener e impulsar la historia principal, una serie de subtramas que carecen de la fortaleza de aquella encabezada por un muy bien casteado Jon Bernthal (más corporal, violento y lleno de tics que nunca) y llevan la cámara por derroteros más bien aburridos. En el costado más policial de la historia, así también como en la construcción de una figura de villano contundente, la serie encuentra la mayoría de sus problemas y tambaleos.

THE PUNISHER es una pequeña erguida de cabeza por parte de la dupla Marvel-Netflix. Es exitosa a la hora de fundar un nuevo territorio para esta Nueva York multifacética y multiestilística, pero pierde lucidez allí donde más insiste con lo conocido y da origen a personajes unidimensionales y repetitivos. Todo reivindicado, me tiento a decir, por la intensa e impecable actuación de Bernthal.