PUNTAJE
2/5Regular

The OA es una serie de misterio estrenada en Netflix en diciembre del año pasado, creada por Zal Batmanglij y Brit Marling –quien además interpreta el papel protagónico. La producción estuvo a cargo de la compañía de Brad Pitt, Plan B (12 años de esclavitud, La gran apuesta, Moonlight), y por Anonymous Content (True Detective, Mr. Robot), así que no faltaban razones para mantener las expectativas altas.

La serie cuenta la historia de Prairie, una joven que vuelve a su casa después de haber pasado siete años desaparecida (pronto nos enteramos que fue secuestrada) y con su visión recuperada (al momento de desaparecer era ciega). En este sentido, sus años de ausencia no son menos misteriosos que el regreso inesperado.

La narración tiene la forma de historia enmarcada y, de esta manera, evoca dos hilos temporales distintos. Uno es el presente, es decir el regreso de Prairie a su hogar, y se centra en el intento de la protagonista de asimilar lo sucedido y “reinsertarse” en la vida en sociedad. Este proceso está repleto de conflictos, que provienen tanto desde afuera (la convivencia con sus padres, la intromisión mediática y del FBI) como de su interior (traumas y problemas psicológicos). En este sentido, Prairie hace lo que puede y sólo logra establecer unos vínculos poco convencionales con cinco desconocidos de su pueblo. El segundo hilo temporal es aquel que la protagonista recupera al narrar su pasado, comenzando por su niñez y centrándose en las circunstancias del secuestro, precisamente a estas cinco personas. Prairie está convencida de que tiene que cumplir una misión, y contar su historia es parte de este propósito; pero no sabemos mucho más, porque ni ella misma conoce con claridad el plan que se le habría asignado.

Podemos encontrar una temática común en obras relativamente dispares como El cisne negro, La isla siniestra, Birdman y Mr. Robot, en la cual hay un protagonista-narrador que percibe o relata hechos extraordinarios e incomprobables. Es interesante pensar que, precisamente en función de esta ambigüedad en la percepción o en el relato, identificar el verosímil de la obra se vuelve una tarea igualmente problemática para el espectador. Al no conocer las leyes de cada universo narrativo, no sabemos qué lugar o sentido asignar a los hechos individuales que el narrador nos muestra. The OA se alinea en esta temática. La historia de la protagonista es, como se dice, para creer o reventar. Sin embargo, la serie no parece llevar a la pantalla esta estructura narrativa de forma satisfactoria. El relato acerca del pasado de Prairie está lleno de pequeñas incongruencias que uno, de todos modos, trata de ignorar. En segundo lugar, hay momentos relevantes para la historia que se resuelven con escenas poco convincentes. Pero lo más importante: las dos narraciones alrededor de las cuales se ordena la serie no terminan de conectarse entre sí de un modo tal que el misterio planteado en el pasado cobre sentido por el presente, y viceversa. Quedan abiertos demasiados interrogantes.

La serie tiene sus méritos: la historia engancha, y los temas que toca (la posibilidad de viajar a otras dimensiones, la pregunta acerca de si la muerte es un límite infranqueable, y algunos problemas interesantes sobre bioética) despiertan la intriga y la capacidad de reflexión del espectador. Pero, personalmente, creo que hay series más atractivas para ver.